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Creación de avance-1

Nika Zhenya authored on 07/02/2019 07:14:58
Showing 3 changed files
1 1
new file mode 100644
2 2
Binary files /dev/null and b/administrativo/avances-1/avances-1.docx differ
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new file mode 100644
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Binary files /dev/null and b/administrativo/avances-1/avances-1.pdf differ
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new file mode 100644
... ...
@@ -0,0 +1,1244 @@
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+% universal settings
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+\documentclass[smalldemyvopaper,11pt,oneside,onecolumn,openright,extrafontsizes]{memoir}
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+\usepackage[utf8x]{inputenc}
3
+\usepackage[T1]{fontenc}
4
+\usepackage[spanish]{babel}
5
+\usepackage[osf]{Alegreya,AlegreyaSans}
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+
7
+% PACKAGE DEFINITION
8
+% typographical packages
9
+\usepackage{microtype} % for micro-typographical adjustments
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+\usepackage{setspace} % for line spacing
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+\usepackage{lettrine} % for drop caps and awesome chapter beginnings
12
+\usepackage{titlesec} % for manipulation of chapter titles
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15
+\usepackage{lipsum} % to generate Lorem Ipsum
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+\usepackage{hyperref}
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+%\usepackage[hidelinks]{hyperref}
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+%\usepackage{showframe}
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+% Bibliography
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+\usepackage[style=apa,backend=biber]{biblatex} % for bibliography
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+\bibliography{../../bibliografia/bibliografia.bib}
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+% PHYSICAL DOCUMENT SETUP
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+
36
+% defining the title and the author
37
+%\title{\LaTeX{} ePub Template}
38
+%\title{\textsc{how i started to love {\fontfamily{cmr}\selectfont\LaTeX{}}}}
39
+\title{El creador y \\ lo creado}
40
+\author{Ramiro Santa Ana Anguiano}
41
+\newcommand{\ISBN}{0-000-00000-2}
42
+\newcommand{\press}{\textsc{unam-ff}y\textsc{l}}
43
+
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+% custom second title page
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+\makeatletter
46
+\newcommand*\halftitlepage{\begingroup % Misericords, T&H p 153
47
+  \setlength\drop{0.1\textheight}
48
+  \begin{center}
49
+  \vspace*{\drop}
50
+  \rule{\textwidth}{0in}\par
51
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+  \rule{\textwidth}{0in}\par
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+  \vfill
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+\makeatletter
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+\newcommand*\titleM{\begingroup % Misericords, T&H p 153
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+  {\Large\press}
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+  \end{center}
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+\endgroup}
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+\makeatother
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+
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+
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+% typographical settings for the body text
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+  \createmark{chapter}{left}{nonumber}{\@chapapp\ }{.\ }}
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+% table of contents customisation
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+\begin{document}
124
+\pagestyle{empty}
125
+% the title page
126
+\titleM
127
+
128
+\chapter*{Advertencia}
129
+
130
+\noindent Todas las secciones ya fueron revisadas de manera general por Priani.
131
+Sin embargo, Priani está revisando de nuevo las secciones 1--6
132
+para pequeñas correcciones y ajustes. Las secciones 7 y 8 se
133
+acordó con Priani que tienen que volverse a redactar, por lo cual
134
+solo están en el documento para evidencia de que se sigue trabajado.
135
+Por último, ignórense los errores tipográficos o de formación,
136
+esto es solo una muestra.
137
+
138
+\begin{center}
139
+	La investigación se encuentra en un repositorio público, por lo que
140
+	es posible consultar el archivo histórico de cambios en:
141
+	\url{http://alturl.com/nqyjz}.
142
+\end{center}
143
+
144
+\pagestyle{mystyle}
145
+
146
+\chapter{En la búsqueda de una definición de la propiedad intelectual}
147
+
148
+\noindent La propiedad intelectual (\textsc{pi}) se entiende de muchas maneras.
149
+\textcite{hettinger1989a}, \textcite{hughes1988a} y \textcite{stengel2004a} dicen que la \textsc{pi} es uno
150
+de los pilares para el progreso de las ciencias y las artes. Para
151
+\textcite{hughes1988a}, la \textsc{pi} puede entenderse como propiedad intangible
152
+cuyo valor se basa en ideas con cierto grado de novedad. O bien, la \textsc{pi}
153
+hace referencia a un modo popular de apropiación en las sociedades
154
+posindustriales donde la manufactura y manipulación de bienes físicos
155
+abrió el camino para la producción y uso de la información
156
+\parencite{hettinger1989a}. La \textsc{pi} también se define como escasez
157
+artificial cuya expectativa es la generación de ingresos para sus
158
+creadores \parencite{palmer1990a}. De esta manera, la \textsc{pi} sería una
159
+simulación de los procesos que gobiernan el libre mercado de los bienes
160
+tangibles \parencite{palmer1990a}. Por otro lado, la \textsc{pi} se delimita como
161
+un objeto abstracto que no tiene límites claros pero que sirve para el
162
+control de los bienes por un tiempo definido \parencite{stengel2004a}. O
163
+como toda propiedad, la \textsc{pi} es un principio abstracto de individuación
164
+que permite establecer relaciones intersubjetivas mediadas por objetos
165
+\parencite{schroeder2004a}. Con esto se evita usar a otros sujetos como
166
+medios al mismo tiempo que posibilita una constitución recíproca de la
167
+subjetividad mediante el reconocimiento: el primer paso para la
168
+actualización de la libertad \parencite{schroeder2004a}. Asimismo, la \textsc{pi}
169
+se comprende como un «tipo» con muchos «\emph{tokens}» en los cuales hay
170
+alguna clase de trabajo involucrado durante su producción
171
+\parencite{shiffrin2007a}. Para \textcite{moore2008a}, la \textsc{pi} es desde
172
+propiedad no física producto de un proceso cognitivo cuyo valor reside
173
+en ideas, pasando por un derecho para controlar su expresión, hasta el
174
+surgimiento de un sistema que protege sus medios de producción.
175
+
176
+Las definiciones son diversas y en ocasiones incompatibles. Sin embargo,
177
+pueden organizarse en tres dimensiones. La \textsc{pi} puede ser \emph{una cosa},
178
+sea una obra como \emph{Cien años de soledad}, un invento como los
179
+iPhone, un logotipo como el de Nike, un dibujo técnico como un patrón
180
+textil de Louis Vuitton, un ingrediente secreto como el de Coca-Cola, o
181
+una bebida producida con ingredientes, procesos y en lugares específicos
182
+como el tequila José Cuervo. La \textsc{pi} puede referirse a \emph{los derechos
183
+entorno a esas cosas} como los derechos de autor, las patentes, las
184
+marcas, los diseños industriales, los secretos comerciales o las
185
+denominaciones de origen, respectivamente. La \textsc{pi} también puede
186
+entenderse como \emph{un sistema que aglomera estos derechos}.
187
+
188
+Debido a los distintos grados de abstracción la \textsc{pi} significa ya una
189
+cosa, ya un derecho, ya un sistema. Pero entre estas numerosas
190
+acepciones de la \textsc{pi}, hay una acepción primera: la \textsc{pi} es \emph{un
191
+objeto}. No existe consenso en cuanto a su delimitación. A pesar de
192
+ello, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (\textsc{ompi}) ha
193
+optado por definir la \textsc{pi} como «creaciones de la mente» sujetos a
194
+derechos embebidos dentro de un sistema \parencite{ompi2019a} y, de
195
+manera específica, a los derechos de autor como «expresión concreta de
196
+ideas» \parencite{ompi2016a}. \textcite{moore2012a} se vale de la dicotomía
197
+entre ideas y sus expresiones para sustentar esta última acepción para
198
+cualquier tipo de \textsc{pi}.
199
+
200
+A la definición dada por la \textsc{ompi} le llamaremos «definición estándar». La
201
+\textsc{ompi} es un organismo especializado de la \textsc{onu} que vela por la
202
+estandarización de la \textsc{pi} entre los países miembro. Esta pretensión
203
+abarca desde legislaciones nacionales hasta acuerdos o tratados
204
+internacionales. Sin excepción, al ser miembro de la \textsc{onu} en materia de
205
+\textsc{pi} se han de seguir las directrices delineadas por la \textsc{ompi}.
206
+
207
+La definición estándar ha causado más de una objeción. Pero no es la
208
+única definición que ha sido sometida a crítica. Prácticamente todos los
209
+intentos por definir la \textsc{pi} ---incluyendo los mencionados al principio---
210
+han fracasado. Varias razones existen para explicarlo. Sin un dejo de
211
+pesimismo, \textcite{hettinger1989a} concluye que no es fácil de
212
+justificar. \textcite{stengel2004a} señala que se trata de un concepto
213
+enraizado en la comprensión contemporánea que tenemos acerca del mundo.
214
+\textcite{schroeder1998a} ve en la \textsc{pi} un «montón de palos» ---un conjunto
215
+de derechos--- cuyo símbolo fálico son los fasces; es decir, son
216
+derechos no siempre asimilables pero concebidos para realizar una misma
217
+función de ocupación de los objetos: el principal modo de apropiación en
218
+las sociedades capitalistas \textcite{schroeder2004a}. A
219
+\textcite{palmer1990a} le parece un concepto vasto donde uno de los
220
+problemas es que la mayoría supone que a mayor cantidad de definiciones,
221
+una mejor justificación. \textcite{shiffrin2007a} es escéptica y declara
222
+que la \textsc{pi} es un concepto ambiguo. \textcite{barron2012a} meciona que da
223
+énfasis a lo económico al mismo tiempo que privilegia posturas liberales
224
+o utilitaristas. La crítica se intensifica al señalar cómo la \textsc{pi} supone
225
+que la privatización del conocimiento es el mejor modelo para su
226
+producción, como si el trato más óptimo para las creaciones
227
+intelectuales fuera a modo de propiedades \parencite{barron2012a}.
228
+\textcite{epstein2009a} indica que Grey y Radin se inclinan a desintegrar a
229
+la \textsc{pi} ---sino es que a todo tipo de propiedad--- por incoherente o por
230
+ya no ser guía fiable para el capitalismo contemporáneo.
231
+
232
+A pesar de la falta de consenso hay una opinión compartida. Al parecer
233
+estas disparidades y ambigüedades tienen un mismo origen. \emph{Durante
234
+décadas}, legisladores, jueces y empresarios han pretendido definir la
235
+\textsc{pi} a partir del material jurídico disponible \parencite{hughes1988a}.
236
+Entre juicios, veredictos y deliniamientos constitucionales se han
237
+tomado rastros para definir a la \textsc{pi}. Sin embargo, los resultados
238
+alcanzados han sido teóricamente insuficientes sino que insostenibles.
239
+Ante este problema, varias personas han aceptado el desafío de elaborar
240
+una teoría de la \textsc{pi} \parencite{barron2012a,breakey2010a,
241
+epstein2009a,hettinger1989a,hughes1988a,moore2008a,palmer1990a,schroeder2004a,
242
+shiffrin2007a,stengel2004a}. Semejante teoría tiene por objeto una
243
+definición de la \textsc{pi} que trascienda la falta de claridad presente en la
244
+pretensión por explicarla desde el ámbito legislativo.
245
+
246
+\chapter{En la búsqueda de una \\ «teoría de la propiedad intelectual»}
247
+
248
+\noindent El empleo del término «propiedad intelectual» ha sido rastreado desde el
249
+siglo \textsc{xviii} \parencite{wikipedia2019a} aunque su uso sistemático actual
250
+proviene del siglo \textsc{xx} \parencite{stengel2004a}. Antes de ello, rara vez
251
+se empleaba el vocablo y en su lugar se prefería hacer referencia
252
+directa a alguna de sus «manifestaciones». No existe consenso sobre las
253
+primeras menciones a estas manifestaciones. \textcite{stengel2004a} las
254
+rastrea desde el siglo \textsc{xvi} ---en Inglaterra y en torno al
255
+\emph{copyright}--- y \textsc{xvii} ---en Venecia y sobre las patentes---. Estos
256
+primeros usos no fueron para el beneficio de creadores o comerciantes,
257
+sino como medios para controlar las nuevas industrias, como la imprenta
258
+\parencite{stengel2004a}. \textcite{moore2014a} indica que la mención más
259
+temprana de protección a creadores se encuentra en un documento emitido
260
+en 1421 en la República de Florencia a favor del arquitecto Filippo
261
+Brunelleschi. Incluso puede decirse que ya hay antecedentes en la
262
+Antigua Grecia o Roma \parencite{moore2014a}. Sin embargo, en general
263
+existe un consenso que estos primeros casos fueron atípicos debido a la
264
+carencia de instituciones que velaran sobre estos derechos de manera
265
+exclusiva \parencite{moore2014a}.
266
+
267
+De manera paulatina la discusión teórica pasó en hacer referencia a cada
268
+derecho en particular a una búsqueda por sintetizarlos bajo un mismo
269
+concepto. La \textsc{pi} en su sentido actual se trata como \emph{un objeto que
270
+engloba una cantidad diversa de objetos} ---cosas, derechos y
271
+sistemas---, los cuales pasarían a ser sus manifestaciones. Estas tres
272
+dimensiones de la \textsc{pi} no son aisladas, sino elementos en intersección por
273
+el cual una dimensión no es comprensible sin la otra. Al hablar de una
274
+cosa ---alguna edición de \emph{El perfil del hombre y la cultura en
275
+México}, p.~ej.--- \emph{como propiedad}, también implica quién tiene
276
+sus derechos ---la obra de Samuel Ramos aún no está en dominio
277
+público--- y cómo todo esto encaja dentro de un sistema cuya concreción
278
+se encuentra en legislaciones nacionales o internacionales ---la Ley
279
+Federal del Derecho de Autor señala un plazo de cien años a partir de la
280
+muerte del autor para que su obra esté disponible públicamente; para el
281
+caso de Ramos será hasta el año 2159---.
282
+
283
+Semejante uso englobante de la \textsc{pi} no ha pasado desapercibido. Por un
284
+lado este trato de la \textsc{pi} podría ser un atropello al tratar de aglutinar
285
+una diversidad de objetos bajo un mismo concepto. Por el otro, esta
286
+sistematización genera la pregunta sobre el lugar de la \textsc{pi} dentro de la
287
+propiedad en general. En esta falta de consenso pueden identificarse al
288
+menos cuatro posturas. La primera acepta la existencia de la \textsc{pi} como un
289
+subconjunto dentro de la teoría de la propiedad en general ---la postura
290
+más común entre los teóricos de la \textsc{pi}---
291
+\parencite{breakey2010a,epstein2009a,hettinger1989a,hughes1988a,moore2008a,
292
+palmer1990a,schroeder2004a,shiffrin2007a,stengel2004a,lessig2005a}. La
293
+segunda también asiente con la \textsc{pi} aunque como un objeto y una teoría
294
+ajena a lo que se había entendido por propiedad ---antes de la \textsc{pi} las
295
+teorías de la «propiedad en general» daban por supuesto que la propiedad
296
+era un objeto tangible--- \parencite{barron2012a}. Una tercera postura
297
+no acepta la existencia de la \textsc{pi}, aunque sí de la propiedad en general
298
+---bajo el supuesto que la propiedad es sinónimo de cosa física, la \textsc{pi}
299
+no tiene ningún sustento; o bien, uno de los fundamentos de la propiedad
300
+es su regulación bajo el principio de escasez; la \textsc{pi} solo escasea de
301
+manera artificial por lo que no es moralmente legítima---
302
+\parencite{stallman2004b}. Por último, entre anarquistas y varios
303
+espectros políticos de izquierda se niega por completo cualquier tipo de
304
+propiedad ---en muchos de los casos también reducen el término
305
+«propiedad» a «propiedad privada», por lo que la «propiedad pública» se
306
+deja sin cuestión--- \parencite{proudhon2010a}.
307
+
308
+Sin importar su filiación o qué tan caóticas o diversas puedan tornarse
309
+las definiciones de la \textsc{pi}, la gran mayoría de los autores recurren a
310
+tres teorías. Con estas se pretenden reforzar, criticar o negar la
311
+teoría de la \textsc{pi}, la misma noción de \textsc{pi} e incluso de cualquier tipo de
312
+propiedad. Las teorías son la progresista ---de raigambre
313
+utilitarista---, la personalista ---de corte «continental»--- y la
314
+laborista ---de raíces anglosajonas---.
315
+
316
+Aunque estas teorías surgen en contextos distintos, comparten ciertas
317
+particularidades. Muchas de estas son un ejercicio intelectual a partir
318
+de diversos fragmentos de filósofos modernos. En la mayoría de los casos
319
+se refieren de manera predominante a dos: Locke y Hegel. Además, por lo
320
+general estas teorías son una búsqueda para crear nexos entre lo dicho
321
+por estos filósofos con lo que actualmente se entiende por creación
322
+intelectual dentro de las sociedades liberales o utilitaristas. En
323
+muchos casos esto ocasiona más de una accidentada adaptación o un pleno
324
+desvío en la manera en como estos filósofos concibieron a la propiedad o
325
+sus «manifestaciones». Estos traslados semánticos, interpolaciones y
326
+extrapolaciones se han catalogado como «fundamentos filosóficos» de la
327
+\textsc{pi}.
328
+
329
+Desde un horizonte plural de posturas, en las que se hace posible
330
+proponer una gran diversidad de definiciones o teorías sobre la \textsc{pi},
331
+muchos de sus teóricos de manera deliberada han optado por reducir su
332
+bagaje cultural a un pastiche del canón filosófico de la modernidad
333
+occidental. No hay mención expresa que explique este acontecimiento,
334
+como tampoco hay una que justifique por qué la \emph{creación
335
+intelectual} a contrapelo se ha tratado como \emph{propiedad}. Sin
336
+embargo, es a través de estas tres vertientes teóricas por las que se
337
+pretende fundamentar o destruir a la \textsc{pi}.
338
+
339
+\chapter{La teoría progresista: \\ el utilitarismo de base en la legislación estadunidense}
340
+
341
+\noindent Para la teoría progresista ---mejor conocida como teoría utilitarista,
342
+incentivista o consecuencialista \parencite{hettinger1989a,palmer1990a,
343
+stengel2004a,shiffrin2007a,moore2008a,barron2012a}--- la \textsc{pi} es sinónimo
344
+de progreso de las ciencias y las artes
345
+\parencite{hettinger1989a,stengel2004a}. No es la teoría más elaborada
346
+pero sí la más popular \parencite{hettinger1989a}. \textcite{stengel2004a}
347
+traza su origen en Joseph Alois Schumpeter, economista que asoció la
348
+importancia de la innovación con el progreso social.
349
+
350
+La idea general de la teoría es que la protección de la \textsc{pi} fomenta la
351
+creación de más \textsc{pi} \parencite{shiffrin2007a}. El supuesto básico es que
352
+la generación de \textsc{pi} aumenta la utilidad social \parencite{moore2008a} al
353
+crear objetos benéficos o valiosos para las comunidades. La \textsc{pi} en este
354
+caso se constituiría como un compromiso por parte del Estado con la
355
+actividad innovadora privada \parencite{moore2008a,barron2012a}.
356
+
357
+Aunque desde un punto de vista empírico esta suposición es difícil de
358
+determinar \parencite{moore2008a} e incluso conflictiva
359
+\parencite{hettinger1989a}, al menos sirve para dar mayor incertidumbre
360
+a la inversión. En varios casos la creación de \textsc{pi} requiere de una fuerte
361
+financiación; una vez encontrados los medios para su producción, la
362
+reproducibilidad puede hacerse a muy bajo costo
363
+\parencite{shiffrin2007a}. El monopolio \emph{artificial} concedido por
364
+los derechos de \textsc{pi} permiten compensar esta caída en los precios
365
+\parencite{shiffrin2007a}.
366
+
367
+El monopolio artificial permite al creador tener derechos exclusivos
368
+sobre su creación pero por una cantidad limitada de tiempo. Para esta
369
+teoría este mecanismo funciona como contrapeso entre la monopolización y
370
+la libre difusión \parencite{shiffrin2007a}. La protección dada por los
371
+derechos de \textsc{pi} también supone que una difusión sin protección de los
372
+intereses económicos del creador equivale a un menor fomento para la
373
+creación de más \textsc{pi} y, en consecuencia, la disminución de la utilidad
374
+social.
375
+
376
+El fomento al creador puede darse desde tres vertientes. Antes del acto
377
+creativo \emph{los incentivos} funcionan para motivar al creador a
378
+llevar a cabo su trabajo \parencite{stengel2004a}. \emph{Las
379
+recompenzas} entran en juego una vez que se ha concluido el proceso
380
+creativo \parencite{stengel2004a}. Posterior a esta acción se da la
381
+difusión pública de la creación; en este caso \emph{la compensación} es
382
+el medio con el que públicamente se reconoce el trabajo ejecutado por el
383
+creador \parencite{stengel2004a}.
384
+
385
+Un problema recurrente en las teorías de tinte utilitarista es la
386
+ambigüedad con la que se emplean los términos «utilidad», «progreso» o
387
+«beneficio» sociales. Esto no es una excepción para esta teoría. Para
388
+sobrepasar esta dificultad, \textcite{palmer1990a} propone dos tipos de
389
+argumentos: \emph{justice-as-order} y \emph{X-maximization}.
390
+
391
+En el \emph{justice-as-order} se pretende crear un ecosistema que
392
+permite a todos los hombres realizar sus propios fines sin estar a la
393
+incertidumbre de la escasez de recursos, el conflicto social o lo
394
+depredación violenta \parencite{palmer1990a}. Para este argumento la
395
+escasez es central, ya que a partir de ahí se fijan políticas para
396
+evitar conflictos \parencite{palmer1990a}. Como en la \textsc{pi} la escasez no
397
+es «estática», esta clase de utilitarismo no procede
398
+\parencite{palmer1990a}.
399
+
400
+Lo que sí aplica en la \textsc{pi} es el argumento de \emph{X-maximization}
401
+\parencite{palmer1990a}. En este solo se pretende maximizar una cierta
402
+cantidad de \emph{x} al menos costo posible \parencite{palmer1990a}. La
403
+\emph{x} sería igual a la utlidad, la riqueza o cualquier otro elemento
404
+relativo al «progreso» de las ciencias y las artes, así como de la
405
+sociedad en general \parencite{palmer1990a}. Para esta perspectiva la
406
+escasez adquiere una función estratégica ya que ayuda a decidir el orden
407
+que tomará la \textsc{pi} para obtener un máximo beneficio al menor costo
408
+\parencite{palmer1990a}. Es decir, la \emph{X-maximization} permite la
409
+creación de una escasez artificial que quizá fomente la creación de \textsc{pi}
410
+en donde tanto creadores como usuarios sean igualmente beneficiados.
411
+
412
+Esta teoría no solo ha sido criticada por su imposibilidad de
413
+comprobación empírica \parencite{moore2008a}, sino también por su
414
+carácter paradójico: en muchos casos parece que la \textsc{pi} frena la
415
+generación de \textsc{pi} \parencite{hettinger1989a}. Esta teoría supone que las
416
+personas producen más si tienen mayores incentivos, recompenzas o
417
+compensaciones \parencite{palmer1990a}. Pero esto implica un
418
+«fortalecimiento» de los derechos de \textsc{pi} por el cual futuros creadores
419
+podrían verse afectados.
420
+
421
+La teoría progresista se enfoca en las concecuencias a las que puede
422
+inducir la protección de la \textsc{pi}. Sin embargo, no justifica adecuadamente
423
+a la \textsc{pi} ni los efectos progresistas que pretende. Autoras como
424
+\textcite{barron2012a} hacen notar que esta teoría supone que el progreso
425
+las ciencias y las artes es más eficiente si la actividad creativa se
426
+privatiza. Además, por su énfasis en lo económico se hace explícito un
427
+desconocimiento profundo de lo que es la cultura, su dinámica social y
428
+cómo el «expansionismo» de la \textsc{pi} afecta este ecosistema
429
+\parencite{barron2012a}.
430
+
431
+Sin importar sus efectos, la teoría progresista está en el fondo en la
432
+jurisdicción estadunidense. \textcite{stengel2004a} indica que para este
433
+tema se tiene que ir más allá de las palabras y concentrarse en los
434
+efectos de los monopolios en nuestra cultura. Desde Hollywood o Silicon
435
+Valley, pasando por las industrias petrolera o agrícola, hasta los
436
+tratados y guerras comerciales, \textsc{ee}. \textsc{uu}. es el país con mayor influencia
437
+en materia de \textsc{pi}. A través de derechos de autor, patentes, marcas,
438
+diseños industriales o secretos comerciales las industrias
439
+estadunidenses regulan las distintas «manifestaciones» no solo de \textsc{pi},
440
+sino del quehacer cultural.
441
+
442
+Al parecer no es fortuito este extenso lazo que controla a los mercados.
443
+La teoría progresista presenta dos particularidades que permiten la
444
+prolongación de la hegemonía de la \textsc{pi} estadunidense. Por un lado ofrece
445
+un discurso que a la par de dar certidumbre a creadores y emprendedores,
446
+les fomenta la idea que el acto creativo es una cuestión privada: el
447
+autor y su obra, el inventor y su invención, etcétera. Por otro, ofrece
448
+un mecanismo para la privatización del quehacer cultural. Si el progreso
449
+social en parte se realiza a través de la \textsc{pi}; si la \textsc{pi} es una actividad
450
+realizada en privado; entonces el progreso social se da a través del
451
+trabajo creativo llevado a cabo en privado.
452
+
453
+Sin embargo esto implica por lo menos dos problemas. No existe un nexo
454
+lógico que explique la relación entre una actividad realizada en privado
455
+por un individuo ---como se supone en la creación de \textsc{pi}--- y el
456
+beneficio público y social que esta conlleva. ¿Cómo se pasa de un acto
457
+íntimo de creación a un acontecimiento público que acarrea beneficios
458
+sociales?
459
+
460
+Pero acéptese que sí es posible hacer este traslado. Ningún autor ha
461
+denominado esta teoría con la coletilla de «progresista». Sin embargo,
462
+se usa aquí para resaltar que la supuesta intencionalidad de esta teoría
463
+es el «progreso» de las ciencias y las artes. Para este fin, la teoría
464
+argumenta la necesidad de la privatización de la \textsc{pi}, sea de un creador
465
+independiente o de alguna compañía. Pero no hay datos que comprueben que
466
+la privatización sea una condición necesaria para el progreso social. En
467
+este sentido, cabe la posibilidad de que este progreso sea alcanzando
468
+mediante una teoría que no requiere de la iniciativa privada.
469
+
470
+Si el objetivo es el progreso, puede establecerse un sistema de gestión
471
+pública de la \textsc{pi}. El fomento se daría a través de recursos públicos; el
472
+creador mantendría la atribución; los sistemas de \textsc{pi} no serían para
473
+velar por los derechos privados de explotación de las creaciones sino
474
+para su adecuada gestión y difusión pública. Por supuesto esto
475
+implicaría que los Estados absorberían varias de las funciones sobre la
476
+\textsc{pi} que en la actualidad corren a cargo de diversas empresas. Esto puede
477
+ser un argumento en contra de una teoría progresista con tinte público.
478
+En más de una ocasión se ha señalado la deficencia de la administración
479
+pública. Un par de respuestas serían que no existen datos contundentes
480
+que demuestren una menor eficiencia de la administración pública en todo
481
+tipo de quehacer cultural. Además, la gestión pública podría llevarse a
482
+cabo a través de organismos autónomos o descentralizados; la
483
+intervención directa de los Estados no es necesaria, podría optarse por
484
+organizaciones no gubernamentales o por sociedades de gestión colectiva.
485
+
486
+\chapter{La teoría personalista: \\ Hegel, un poco de Humbolt y Kant, y ¿más Hegel?}
487
+
488
+\noindent \textcite{hughes1988a}, \textcite{schroeder2004a} y \textcite{stengel2004a}
489
+asienten en que la teoría personalista es la aproximación más completa.
490
+Esta teoría también se conoce por las coletillas de «hegeliana»
491
+\parencite{shiffrin2007a,
492
+schroeder2004a,stengel2004a,palmer1990a,hughes1988a} o «continental»
493
+\parencite{moore2008a,schroeder2004a}. Esta teoría bebe de los
494
+\emph{Principios de la filosofía del derecho} de Hegel, con especial
495
+énfasis en la primera parte ---«El derecho abstracto»---, primera
496
+sección ---«La propiedad»--- \parencite{hegel2005a}. En esta obra Hegel
497
+delinea lo que en el campo de la \textsc{pi} se conoce como teoría de la
498
+propiedad. Aunque la siguiente descripción se basa en Hegel, y como bien
499
+lo ha notado \textcite{schroeder1998a}, muchos de los teóricos lo han usado
500
+de manera heterodoxa ---de ahí por qué esta teoría es «hegeliana» y no
501
+«de Hegel»---.
502
+
503
+Según \textcite{palmer1990a}, la personalidad de cada individuo tiene que
504
+pasar de la potencia ---«Concepto» en términos hegelianos--- a la
505
+actualidad ---«Idea»---. Para ello se requieren de recursos externos: la
506
+propiedad \parencite{palmer1990a}. Lo que en un primer momento parece
507
+una teoría de adquisición de objetos pronto se convierte en una teoría
508
+sobre la externalización de la voluntad a través de la objetificación
509
+\parencite{palmer1990a}.
510
+
511
+\textcite{schroeder1998a} es la autora que de la manera más rigurosa ha
512
+desarrollado esta teoría, por lo que puede ayudarnos a explicarla. Antes
513
+de comenzar, esta teórica indica un error común al momento de abordar a
514
+Hegel: varios de sus compañeros le adjudican supuestos liberales que no
515
+se sustentan en su obra \parencite{schroeder2004a}. Si bien Hegel parte
516
+y comparte muchos presupuestos liberales, este los lleva a sus últimas
517
+consecuencias lógicas \parencite{schroeder2004a}. Un punto de partida
518
+para entender su teoría de la propiedad es considerar que para él no hay
519
+derechos naturales \parencite{schroeder2004a}. La «naturaleza» no es
520
+libre y el derecho permite un medio para actualizar la libertad
521
+\parencite{schroeder2004a}. Es decir, su teoría surgió cuando ya no fue
522
+satisfactoria la explicación de la propiedad mediante el derecho natural
523
+\parencite{schroeder2004a}. Esto implica que desde un comienzo para
524
+Hegel la libertad y la voluntad se dan en un contexto social
525
+\parencite{schroeder2004a}.
526
+
527
+En una concepción hegeliana del mundo, el individuo \emph{está obligado}
528
+a ser libre. Esta libertad se alcanza a partir de su actualización por
529
+medio de su voluntad \parencite{moore2008a}. La libertad no está dada,
530
+tiene que hacerse. ¿Cómo, pues, cabe la posibilidad de elaborarla? A
531
+través de la propiedad \parencite{moore2008a}. La teoría hegeliana no se
532
+limita a cosas físicas, ya que su concepción de «objeto» implica todo
533
+aquello que no es sujeto; a saber, lo que no puede tener autoconciencia
534
+\parencite{schroeder2004a}. Para los teóricos de la \textsc{pi} ahí se encuentra
535
+un nexo orgánico ---ninguno de ellos ha tenido que desarrollarlo--- para
536
+hablar de la \textsc{pi} como parte de la propiedad en general.
537
+
538
+En este sentido la propiedad no antecede a la sociedad
539
+\parencite{schroeder2004a}. En su lugar, esta es el primer paso para la
540
+actualización de la libertad a partir de relaciones intersubjetivas
541
+\parencite{schroeder2004a}. La propiedad requiere de otros,
542
+principalmente de su reconocimiento: es un principio abstracto de
543
+individuación \parencite{schroeder2004a}. ¿Por qué la propiedad es
544
+abstracta y no un objeto concreto como una cosa, un derecho o un
545
+sistema? \textcite{schroeder2004a} es muy enfática en señalar que un error
546
+común entre sus compañeros es pensar que Hegel concibe a la propiedad
547
+como ellos ---y la tradición liberal anglosajona de la que forman
548
+parte--- la perciben. Acorde a esta autora, Hegel ve a la propiedad como
549
+un momento inicial entre lo que ella denomina «sujeto legal» y la
550
+ciuidadanía \parencite{schroeder2004a}. De ahí a la constitución de la
551
+personalidad existen otros mecanismos que absorben a la propiedad
552
+privada, como son la familia, la sociedad civil, el Estado o el Espíritu
553
+\parencite{schroeder2004a}. Con esto \textcite{schroeder2004a} quiere
554
+puntualizar que para Hegel la adquisición de la propiedad es solo un
555
+momento dentro de una dialéctica que va más allá del individuo ---un
556
+elemento que \textcite{hughes1988a} también tiene presente al tratar a la
557
+\textsc{pi} como mera negatividad---.
558
+
559
+El sujeto legal es la capacidad del individuo de obedecer las leyes
560
+\parencite{schroeder2004a}. Su constitución es formal y abstracta: es
561
+solo la base para la gestación de la personalidad
562
+\parencite{schroeder2004a}. Su dialéctica y concreción avanzan a través
563
+de las relaciones de propiedad \parencite{schroeder2004a}. De manera
564
+general la propiedad ayuda a establecer relaciones intersubjetivas que
565
+permiten la constitución concreta de los sujetos a partir del
566
+reconocimiento de otros, así como evita que sean empleados como medios
567
+\parencite{schroeder2004a}.
568
+
569
+El asentimiento de que un sujeto \emph{a} es propietario de \emph{x}
570
+objeto no solo explicita una relación de propiedad, sino que también
571
+existe un reconocimiento de que \emph{a} es un sujeto. Esta
572
+identificación no es unilateral, sino llevada a cabo por un sujeto
573
+\emph{b}. Al establecer relaciones de propiedad, como la venta, el
574
+regalo o incluso el robo, ambos de manera recíproca se reconocen como
575
+sujetos. La propiedad sirve de intermediario para esta función de
576
+constitución de los sujetos ya que es a partir de ella que se hace
577
+posible su relación y mutuo reconocimiento como un igual
578
+\parencite{schroeder2004a}. La propiedad en este sentido también sirve
579
+como un medio para los fines de los sujetos; es decir, impide que el
580
+sujeto \emph{a} use a sujeto \emph{b} como un medio y visceversa
581
+\parencite{schroeder2004a}.
582
+
583
+La propiedad entonces tendría tres elementos funcionales. Como
584
+\emph{posesión} ayuda a identificar a un objeto con un sujeto
585
+\parencite{schroeder2004a}. Como \emph{goce} se evita la sinonimia al
586
+diferenciar al objeto como un medio y al sujeto como un fin dispuestos
587
+en una relación \parencite{schroeder2004a}. Como \emph{alienación} el
588
+sujeto evita depender del objeto \parencite{schroeder2004a}. A través de
589
+esta última función es como otro sujeto tiene contacto con el sujeto a
590
+partir del objeto que una vez gozó y poseyó. Uno de los aspectos
591
+interesantes de estas funciones es que solo se constatan una vez que la
592
+alienación se ha llevado a cabo. Es decir, se trata de una lógica
593
+retroactiva, no prospectiva \parencite{schroeder2004a}. Una vez
594
+acontecida la relación de propiedad es como se hace posible evidenciar
595
+la función que esta tiene para la constitución de la subjetividad; no es
596
+posible mostrarla \emph{avant la lettre}.
597
+
598
+Esta característica lógica no es aislada sino que forma parte del
599
+sistema hegeliano. \textcite{schroeder2004a} es muy enfática en este punto
600
+ya que tiene unas consecuencias indesadas para sus compañeros. Para
601
+Hegel cada ciudadano precisa de un mínimo de propiedad para actualizar
602
+su libertad \parencite{schroeder2004a}. Es decir, el desarrollo de la
603
+personalidad implica una esfera de propiedad \parencite{schroeder2004a}.
604
+Por la manera en como Hegel define al «objeto», la propiedad no requiere
605
+ser una cosa física, por lo que es posible usarla para fundamentar a la
606
+\textsc{pi} \parencite{schroeder2004a}. Con esta garantía la \textsc{pi} sin dificultades
607
+puede localizarse dentro de la propiedad en general
608
+\parencite{schroeder2004a}. Sin embargo, como la dialéctica hegeliana no
609
+va para adelante, sino para atrás, desde Hegel no existe la posibilidad
610
+de concluir las subsecuentes pretensiones de varios teóricos de la \textsc{pi}.
611
+Con Hegel no se sigue la necesidad de un «engrosamiento» de la \textsc{pi}
612
+\parencite{schroeder2004a}. Incluso cabe la posibilidad de argumentar lo
613
+contrario. Si la \textsc{pi} es una expresión de la voluntad, a la muerte del
614
+creador no hay más voluntad por proteger, lo que conlleva a una apertura
615
+inmediata al dominio público \parencite{stengel2004a}. Por último, desde
616
+Hegel no es posible extraer la conclusión de que las sociedades
617
+requieren sistemas de \textsc{pi} \parencite{schroeder2004a}. Este filósofo no
618
+dio lineamientos porque su interés no era defender a la propiedad, sino
619
+en justificarla como derecho positivo y acorde a su sistema
620
+\parencite{schroeder2004a}.
621
+
622
+Estas características limitan las pretensiones de concebir una teoría de
623
+la \textsc{pi} \emph{ad hoc} al modo en como se hace cultura en la
624
+contemporaneidad. Para ajustarla se han recurrido a otros autores
625
+también interesados en la persona. Para \textcite{palmer1990a} existen
626
+otros dos. Uno sería Humboldt ya que hace énfasis al desarrollo del
627
+potencial humano \parencite{palmer1990a}. Pese a ello, entre los
628
+teóricos de la \textsc{pi} revisados solo Palmer hace mención de este personaje y
629
+sin elaborar el camino en como este puede asistir a la teoría
630
+personalista. El otro autor que menciona es Kant
631
+\parencite{palmer1990a}.
632
+
633
+Dentro de la teoría de la \textsc{pi} el caso de Kant es muy particular. Por un
634
+lado, entre los filósofos modernos canónicos ---a los que muchos
635
+teóricos de la \textsc{pi} reducen su campo de estudio--- es de los únicos que
636
+explícitamente habló sobre una de las «manifestaciones» de la \textsc{pi}: los
637
+derechos de autor. Por otro lado, la defensa que realiza de estos
638
+derechos poco o nada ayuda a las pretensiones de sistematicidad de los
639
+teóricos de la \textsc{pi}.
640
+
641
+En términos contemporáneos, el discurso de Kant va en contra de la
642
+piratería; pero también hace de los derechos de autor un asunto muy
643
+distante a su trato como propiedad. \textcite{barron2012a} identifica las
644
+fuentes kantianas en un ensayo titulado «On the Wrongfulness of
645
+Unauthorized Publication of Books» y en la sección «¿Qué es un libro?»
646
+de \emph{La metafísica de las costumbres} \parencite{kant2005a}. Ahí
647
+Kant expone los motivos para proteger los derechos de los autores por
648
+tratarse de un discurso \parencite{barron2012a}.
649
+
650
+Según \textcite{barron2012a} este filósofo entiende al libro en dos
651
+dimensiones. La primera sería como un objeto material alienable
652
+\parencite{barron2012a}. La segunda ve al libro como un acto del habla
653
+inalienable \parencite{barron2012a}. Para Kant la discusión pública es
654
+un elemento necesario para una cultura ilustrada
655
+\parencite{barron2012a}. Por este motivo la libertad de expresión es muy
656
+importante, por lo que se vuelve necesario incluirla en su propia teoría
657
+del derecho \parencite{barron2012a}. Entonces, la manera en como Kant
658
+incluye a los derechos de autor en su teoría no es como una propiedad,
659
+sino como parte de la libertad de expresión \parencite{barron2012a}. Sin
660
+derechos de autor cabe la posibilidad que alguien use el discurso de
661
+otro y le dé un uso no autorizado o incluso perjudicial para su autor
662
+\parencite{barron2012a}. La manera en como Kant-Barron entienden estos
663
+derechos implica una mayor apertura a los actuales derechos de \textsc{pi}. Como
664
+el discurso público es un elemento primordial para la cultura ilustrada,
665
+cualquier elemento que lo obstaculice tiene que ser eliminado
666
+\parencite{barron2012a}. Las actuales formas de derecho de autor se
667
+comportan más como un impedimento que como un mecanismo para desplegar
668
+esta clase de cultura \parencite{barron2012a}. Por lo tanto, tienen que
669
+ser descartados en pos de unos derechos de autor más adecuados a la
670
+consecusión de una cultura ilustrada y cosmopolita
671
+\parencite{barron2012a}.
672
+
673
+Tal cual, Kant en poco o nada sirve para apoyar una teoría personalista
674
+que justifique un sistema de \textsc{pi}. Sin embargo, su énfasis en el peligro
675
+del uso no autorizado de un discurso no pasó desapercibido. Josef
676
+Kohler, jurista alemán, vio un nexo entre los derechos de autor
677
+kantianos y la teoría de la propiedad hegeliana \parencite{cotter1997a}.
678
+Como Hegel, para Kohler el autor posee el derecho de alienar su obra
679
+\parencite{cotter1997a}. Sin embargo, como esta tiene embebida la
680
+personalidad del autor ---es \emph{su} discurso---, este retiene el
681
+derecho a evitar que otra persona presente la obra como si fuera suya
682
+\parencite{cotter1997a}.
683
+
684
+Esto desemboca en dos clases de derechos para los derechos de autor. Por
685
+un lado con los derechos patrimoniales es posible explotar las obras por
686
+el autor o un tercero \parencite{indautor1996a}. Por explotación se
687
+entienden los derechos de reproducción, adaptación, distribución, así
688
+como de comunicación, representación o ejecución pública
689
+\parencite{indautor1996a}. Estos derechos tienen una duración limitada
690
+que una vez concluida regresan al autor o al dominio público
691
+\parencite{indautor1996a}. Para una mayor flexibilidad, durante ese
692
+tiempo es posible el uso justo ---por el cual se puede emplear la obra
693
+con fines privados o de investigación--- o la regla de la primera venta
694
+---por el que es posible la reventa sin interferencia del autor o del
695
+editor--- \parencite{epstein2009a}. Por el otro, con los derechos
696
+morales se hace patente que de manera inalienable el autor está unido a
697
+su obra \parencite{cotter1997a}. Con esto se permite que, sin importar
698
+la expropiación de la obra, el autor siempre puede determinar cómo
699
+divulgarla, reclamar autoría, prevenir desinformación o mutilación, e
700
+incluso prohibir la crítica severa o perjudical \parencite{cotter1997a}.
701
+
702
+Esta doctrina de derechos de autor se considera parte de la tradición
703
+jurídica «continental» \parencite{cotter1997a}. Se trata de una doctrina
704
+anclada en Alemania y Francia, pero también en México. Por su parte, la
705
+doctrina del \emph{copyright} solo contempla lo que en los derechos de
706
+autor serían los derechos patrimoniales. Esto no la hace incompleta,
707
+sino distinta, ya que su contexto jurídico es anglosajón
708
+\parencite{cotter1997a}. Este es el motivo por el que la teoría
709
+personalista a veces también se le llama «continental». Al mismo tiempo
710
+explicita que, aunque similares, existe una diferencia entre la doctrina
711
+del \emph{copyright} y de los derechos de autor que en ciertos casos se
712
+ha de tener en cuenta.
713
+
714
+De manera extendida se consideraba que Hegel o al menos desde este se
715
+encontraban los fundamentos para defender una doctrina de los derechos
716
+morales. Sin embargo, estos yacen en otros autores, principalmente en
717
+juristas franceses y alemanes del siglo \textsc{xix}, como Kohler
718
+\parencite{cotter1997a}.
719
+
720
+A primera vista podría interpretarse que esta doctrina ayuda a los
721
+objetivos de una teoría de la \textsc{pi}. Desde los derechos morales se hace
722
+posible prolongar el control sobre los derechos más allá de la vida del
723
+autor. Al heredar los derechos, los familiares o amigos podrían
724
+encargarse de velar por la integridad de su persona. Esto al mismo
725
+tiempo no solo implicaría una «extensión» de la \textsc{pi}, sino también la
726
+necesidad de erigir un sistema que lo sustente. Sin embargo, abre más de
727
+una dificultad.
728
+
729
+Como \textcite{hughes1988a} ha señalado, esta derivación de la teoría
730
+personalista hace que el grado de protección de la \textsc{pi} dependa de su
731
+grado de expresión personal. Existen \textsc{pi} muy personales como una obra en
732
+los que sin duda se pueden garantizar una serie de derechos. Sin
733
+embargo, existen otras «manifestaciones» en las que no es sencillo
734
+---sino que imposible--- determinar un grado de expresibilidad personal;
735
+por ejemplo, la patente de los envases Tetra Pack o la denominación de
736
+origen del queso Manchego. Esta característica se amolda muy bien a los
737
+derechos de autor, pero su generalización a la \textsc{pi} en cuanto tal se torna
738
+problemática \parencite{hughes1988a}.
739
+
740
+\textcite{hughes1988a} además manifiesta que los derechos morales también
741
+generan problemas en la alienación de la \textsc{pi}. Al mantener un lazo
742
+inalienable, la alienación nunca es completa, por lo que el sujeto que
743
+la adquiere no es del todo libre de hacer valer su voluntad. En
744
+respuesta, para muchos teóricos ---como \textcite{palmer1990a} o
745
+\textcite{schroeder2004a}--- los derechos morales son una deformación que
746
+falsamente cumple con los objetivos sistemáticos de la teoría de la \textsc{pi}
747
+que se pretende fundar.
748
+
749
+\chapter{La teoría laborista: \\ la defensa de la propiedad de Locke}
750
+
751
+\noindent En el \emph{Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil}, capítulo 5 ---«De
752
+la propiedad»---, John Locke desarrolla su teoría de la propiedad
753
+\parencite{locke2006a}. Ahí este filósofo soluciona el problema de
754
+derivar el derecho positivo a partir del derecho natural al combinar la
755
+creatividad divina con la humana \parencite{stengel2004a}. Dios dio la
756
+tierra a los hombres para su comodidad y existencia
757
+\parencite{locke2006a}. Aunque esta pertenece a todos, existe una
758
+propiedad que solo le pertenece a cada uno: su cuerpo
759
+\parencite{moore2012a}. Mediante este y sus manos el hombre produce los
760
+frutos que «podemos decir que son suyos» \parencite{locke2006a}. Con su
761
+labor es como el hombre saca elementos de su estado de naturaleza y le
762
+agrega algo distinto que, por consiguiente, «hace que no tengan ya
763
+derecho a ella los demás hombres» \parencite{locke2006a}. La propiedad
764
+queda así justificada mediante la labor \parencite{shiffrin2007a}.
765
+
766
+Aunque Locke habló de propiedad física, principalmente en un contexto
767
+agrícola, su modo de razonar permite una extrapolación. Así como el
768
+hombre es dueño de las manzanas que cultiva, también puede ser
769
+propietario de las ideas que genera. Lo que tenemos en la argumentación
770
+lockeana es una expansión de los derechos que van de la propiedad del
771
+cuerpo a los frutos producidos por el cuerpo \parencite{moore2012a}. Su
772
+medio de enlace entre uno y otro extremo es la actividad física y poco
773
+placentera que se lleva a cabo en la labor \parencite{hughes1988a}. El
774
+cuerpo sería el punto de partida mínimo para la esfera que comprende lo
775
+que es suyo. La propiedad correspondería a esos objetos que expanden
776
+esta esfera. La labor es la actividad que convierte lo que es bien común
777
+en un objeto entremezclado con la corporeidad del ahora propietario.
778
+
779
+Se trata, sin dudas, de una visión individualista de la creación de \textsc{pi}
780
+\parencite{palmer1990a,moore2012a}. En un \emph{micronivel} permite
781
+identificar una génesis de exigencia moral sobre la creación intelectual
782
+de manera independiente a la sociedad, el progreso social o a cualquier
783
+otra propuesta basada en el fomento para la generación de \textsc{pi}
784
+\parencite{moore2012a}. Con Locke está patente el supuesto liberal
785
+anglosajón donde el individuo precede a la sociedad
786
+\parencite{schroeder2004a} o al menos no la requiere para el surgimiento
787
+del derecho positivo.
788
+
789
+Como este constante aumento de la esfera «privada» puede ser conflictivo
790
+en un contexto comunitario, Locke arroja dos condiciones para legitimar
791
+estas apropiaciones \parencite{hettinger1989a,stengel2004a}. Para evitar
792
+los monopolios, (1) siempre se tiene que dejar lo suficiente para los
793
+demás \parencite{hettinger1989a,stengel2004a}. Con el fin de que nadie
794
+produzca más de lo que necesita, (2) el desperdicio queda prohibido
795
+\parencite{hettinger1989a,stengel2004a}.
796
+
797
+La teoría laborista es fácil de comprender; no obstante, por su simpleza
798
+existen una serie de dificultades al intentar trazar legislaciones
799
+pertinentes. En realidad Locke no prentendió establecer una completa
800
+base jurídica, sino justificar la propiedad y el traslado del derecho
801
+natural al derecho positivo \parencite{stengel2004a}.
802
+
803
+Una de los problemas proviene en lo que se conoce como «primera
804
+ocupación» \parencite{schroeder2004a}. En la teoría de la propiedad de
805
+Locke se supone un punto de partida virgen por el cual siempre es
806
+posible una primera ocupación unilateral de los bienes comunes. Como en
807
+principio hay suficientes recursos para todos, no es necesario el
808
+consentimiento para estas primeras «ocupaciones». En un sentido
809
+histórico esto crea una oligarquía de los que llegan primero
810
+\parencite{breakey2010a}. Con el paso de los años poco a poco queda
811
+menos para todos los demás por lo cual se tienen algunas consecuencias.
812
+El modo de acceso primigenio deja de ser la «primera ocupación» para
813
+darle paso a un mercado en donde se vuelve necesario el pago para la
814
+transferencia de las propiedades. Así se crea una situación de
815
+desventaja entre los primeros y consecutivos propietarios. Para mantener
816
+el orden acontece un aumento del aparato burocrático y un
817
+«robustecimiento» de la legislación hasta llegar a ser ridículos
818
+\parencite{breakey2010a}. Una respuesta es modificar las condiciones
819
+dadas por Locke para que tengan un sentido histórico. Otra es el
820
+establecimiento de la «primera ocupación» siempre y cuando exista un
821
+«desierto moral». Con este se funda el derecho a poseer sin
822
+consentimiento siempre y cuando no exista un previo contexto de
823
+reclamos; una vez que esto no es posible, se modificaría la legislación
824
+para responder \emph{ad hoc} a su situación \parencite{moore2012a}.
825
+
826
+\textcite{hughes1988a} y \textcite{moore2012a} argumentan que este problema no
827
+afecta a la \textsc{pi} ya que la base común de la que parten ---a saber, las
828
+ideas--- nunca se agota ni pueden ser propiedad exclusiva de una
829
+persona. La primera ocupación siempre sería posible porque no hay nadie
830
+que agote el campo infinito de ideas. Además esto haría que la condición
831
+(1) sea relevante en cuanto a la distribución de la \textsc{pi}, mas no en su
832
+creación. La producción de \textsc{pi} no tiene límite en cuanto creación de
833
+ideas, pero sí sobre la distribución de las expresiones concretas de
834
+esas ideas. Sin embargo, en el empleo de la definición estándar de la \textsc{pi}
835
+se olvida que la entrada al «mundo de las ideas» por lo general se da a
836
+través de expresiones concretas; rara vez son fruto exclusivo del
837
+productor, su cuerpo o su talento. Para tener conocimiento de la idea de
838
+\emph{cogito ergo sum} de Descartes es necesario tener disponible alguna
839
+edición del \emph{Discurso del método} o alguna otra fuente que hable al
840
+respecto. Sin este acceso, un sujeto \emph{a} nunca se le vendrá a la
841
+cabeza que, para la filosofía occidental, el «pienso y luego existo»
842
+sería un punto sin retorno para la filosofía moderna; tal como sucedió
843
+con aquellos pensadores fuera de la esfera de influencia europea. Lo que
844
+se quiere decir es que las ideas requieren contexto y un soporte físico
845
+para su acceso. Son raros los casos como el de Leibniz y Newton que de
846
+manera autónoma elaboraron lo que posteriormente se conocería como
847
+cálculo ---nótese que a pesar de no saber que ambos trabajaban en lo
848
+mismo, compartían un mismo contexto histórico del desarrollo de las
849
+matemáticas---. Para la condición (2) existe casi un consenso en que no
850
+afecta a la \textsc{pi} debido a que las ideas nunca se desperdician
851
+\parencite{hughes1988a,
852
+moore2012a}. No obstante, si la «vida» de una idea depende tanto de su
853
+contexto como de su soporte, se vuelve relevante el desperdicio de una
854
+idea en un contexto de derechos de \textsc{pi}. Estos limitan de manera
855
+artificial las posibilidades de «vida» de una idea y, por ende, del
856
+beneficio que puede obtenerse para otros o en sociedad. Es decir, para
857
+varias ideas sería un desperdicio dejarlas resguardadas dentro del
858
+«castillo» de la \textsc{pi}.
859
+
860
+Otra dificultad es el condicionamiento de la propiedad a la labor
861
+desagradable. Locke supone que no hay labor placentera y por ello su
862
+ejecución ha de recompensarse a través de los frutos cosechados. No solo
863
+la propiedad es una fuente de riqueza o un medio necesario para fines
864
+humanos \parencite{palmer1990a}, sino que tiene como consecuencia que a
865
+mayor goce, menor custodia \parencite{stengel2004a}. El grado de
866
+protección de una propiedad sería relativo al desagrado que implica su
867
+creación. Si bien es posible dar con mecanismos para evitar que esto
868
+suceda \parencite{moore2012a}, estos suponen un valor intrínseco a la
869
+labor realizada por un sujeto \parencite{hettinger1989a}. Esta manera de
870
+valorar a la propiedad pierde de vista que existen muchos factores
871
+externos que afectan a el valor de los frutos
872
+\parencite{hettinger1989a}, empezando por las diposiciones
873
+circuntanciales del mercado.
874
+
875
+Una objeción más puede indicarse en la misma presentación de la teoría.
876
+El argumento va de manera progresiva de un comienzo mítico, religioso y
877
+natural a uno real, histórico y positivo. Sin embargo, las condiciones
878
+lógicas para la satisfacción de este corrido suponen su punto de partida
879
+desde un inicio. \textcite{schroeder2004a} ha señalado ---aunque no para
880
+criticar esta teoría--- que el dichoso «estado de naturaleza» es una
881
+hipótesis lógicamente necesaria que concede explicaciones en
882
+restrospectiva. Es decir, semejante estado es una creación del hombre
883
+\parencite{schroeder2004a} para poder dar significado y sentido a su
884
+situación actual a partir de una génesis que podría remontarse hasta
885
+Adán y Eva.
886
+
887
+Existen otros problemas con esta teoría pero para terminar me enfocaré a
888
+una que no se la ha prestado atención suficiente. La teoría laborista de
889
+Locke permite no solo fundamentar a la propiedad o a la \textsc{pi}, sino también
890
+ir en contra de ella. \textcite{moore2008a} menciona que desde
891
+Pierre-Joseph Proudhon se ha criticado a la teoría lockeana por suponer
892
+una expansión de derechos de propiedad a partir del cuerpo. Si bien
893
+\textcite{proudhon2010a} en \emph{¿Qué es la propiedad?} no hace referencia
894
+a Locke, sí dedica cuantiosas páginas para criticar el fundamento de la
895
+propiedad a partir del «trabajo». Su crítica va dirigida a cómo esta
896
+concepción atenta a la libertad de otros o de la sociedad, aunque
897
+también puede funcionar para establecer la abolición de la propiedad
898
+---el objetivo que Proudhon persigue a lo largo de su obra---.
899
+
900
+Supóngase que de manera efectiva el trabajo es el fundamento de la
901
+propiedad. De ser así, el valor de la propiedad no residiría en esta
902
+misma, sino en el trabajo empleado para su producción. Es decir, el
903
+capital yacería en el trabajo del sujeto, no en el objeto producido. Si
904
+esto es así, una primera consecuencia es que los objetos no le
905
+pertenecerían a quien es dueño de los medios de producción, sino a quien
906
+con su trabajo los usa de manera efectiva. El capataz no sería el
907
+propietario de la milpa, sino el peón, porque con su trabajo la siembra
908
+y la cultiva. Pero ¿para qué detenernos ahí? Si el trabajo es la fuente
909
+de apropiación de los objetos. Si este se ejerce a través de las
910
+herramientas que permiten la producción de objetos. Si este al mismo
911
+tiempo requiere de un espacio definido para su ejecución que para Locke
912
+también está sujeto a dominio. Entonces, por medio del trabajo se es
913
+propietario no solo de sus frutos, sino de todo lo necesario para su
914
+producción. Al menos sería así durante el tiempo que se lleva a cabo la
915
+actividad productiva. El peón sería dueño de la milpa, pero también del
916
+tractor y de la tierra que trabaja. Como consecuencia se tiene una
917
+teoría laborista que volatiza, absorbe o vuelve irrelevante a la
918
+propiedad privada. O por lo menos le da mucho mayor peso a la propiedad
919
+pública o a los bienes comunes.
920
+
921
+Por su simplicidad y potencia, esta teoría es la que ofrece mayor
922
+flexibilidad. Esto provoca las pasadas y demás dificultades. En cuanto
923
+su nomenclatura, esta puede encontrarse con distintos nombres según cuál
924
+sea el aspecto preferido a resaltar. Aquí se prefiere el uso de «teoría
925
+laborista» por un doble cometido. En su tratado, Locke habla de
926
+\emph{labor} y no de \emph{work}. Además, atendiendo a la distinción que
927
+hace Hannah Arendt entre labor, trabajo y acción, la primera se dedica a
928
+la satisfacción de las necesidades vitales \parencite{arendt2003a}. Como
929
+puede interpretarse del texto de Locke, este defiende los derechos de
930
+propiedad a partir de un principio básico de sustento de la vida humana,
931
+por lo que la idea de «labor» arendtiana podría ser aplicable.
932
+
933
+\chapter{¿Es posible una teoría de la propiedad intelectual?}
934
+
935
+\noindent Pese al ánimo generalizado de elaborar una teoría de la \textsc{pi}, para sus
936
+teóricos los resultados aún no son satisfactorios. \textcite{hughes1988a}
937
+menciona que todas las teorías tienen sus detalles aunque para
938
+sobrepasarlos bien podrían complementarse. \textcite{hettinger1989a} acepta
939
+que todavía no hay una justificación adecuada a la \textsc{pi}.
940
+\textcite{palmer1990a} resalta que la mayoría de los argumentos ofrecidos
941
+en estas teorías vienen de defensores de la propiedad privada y del
942
+libre mercado. Para \textcite{stengel2004a} existen nexos entre las
943
+teorías, lo que refleja la necesidad de poner parches.
944
+\textcite{schroeder2004a} hace énfasis en que, con tal de defender la \textsc{pi}
945
+mediante Hegel, se termina por citarlo de manera incorrecta, hasta el
946
+punto de generar una visión romántica que no le corresponde y que en su
947
+lugar crea un fetiche. \textcite{shiffrin2007a} denota que sin importar la
948
+postura ante la \textsc{pi}, la mayoría acepta que el creador ha de recibir una
949
+justa compensación; el detalle estriba en cuál es la forma más adecuada.
950
+\textcite{epstein2009a} es de los más enfáticos en ver a la teoría de la \textsc{pi}
951
+como un sistema sujeto a los derechos liberales de libre empresa y de
952
+propiedad privada. \textcite{moore2012a} lanza una advertencia: privilegiar
953
+el aspecto económico de la \textsc{pi} genera el peligro de minar a las
954
+instituciones que la resguardan e incluso a la misma noción de \textsc{pi}. Por
955
+último, \textcite{barron2012a} propone un giro ---al menos para la doctrina
956
+de los derechos de autor---: que la teoría ya no hable en términos de
957
+propiedad, sino de libertad de expresión.
958
+
959
+Detrás de esta insatisfacción yace un conflicto de intereses. La teoría
960
+no se considera apropiada si no sirve al menos de guía para el quehacer
961
+político, económico y jurídico involucrado en la gestación y gestión de
962
+la \textsc{pi}. En otros términos, si la teoría no da respuesta a las necesidades
963
+del quehacer cultural contemporáneo, esta ha de ser puesta entre
964
+paréntesis o simplemente desechada.
965
+
966
+Se habla de «contemporaneidad» cuando en realidad se alude al quehacer
967
+cultural que se da en el capitalismo global. Se indica «insatisfacción»
968
+en la teoría aunque más bien se trata de inconsistencias entre las
969
+antiguas formas de gestión de la \textsc{pi} y las recientes maneras en como esta
970
+puede gestarse y administrarse gracias a las nuevas tecnologías de la
971
+información y la comunicación. Se acusa de «incompletud» cuando por lo
972
+general ninguno de estos teóricos ven la relevancia que tiene el
973
+familiar incómodo de la \textsc{pi} para su fundamentación.
974
+
975
+\chapter{El familiar incómodo: \\ los bienes comunes}
976
+
977
+\noindent Los teóricos que buscan constituir una teoría de la \textsc{pi} simpatizan en que
978
+esta tiene fundamento, solo es de encontrarlo. Los matices van desde la
979
+conformidad de la \textsc{pi} con la propiedad en general a la divergencia entre
980
+una y otra. Esta dinámica no es del todo comprensible si se deja de lado
981
+a aquellos, que como ellos, indagan sobre la pertinencia de la \textsc{pi} para
982
+el quehacer cultural. A diferencia de estos teóricos, esta otra
983
+vertiente percibe a la \textsc{pi} en un sentido negativo. Aquí el fundamento de
984
+la \textsc{pi} e incluso de la propiedad en general está en disputa.
985
+
986
+Esta ala apuesta por los «bienes comunes» (\textsc{bc}). Pero ¿qué son? Una
987
+respuesta tentativa es que se trata de un ecosistema donde las
988
+creaciones intelectuales están disponibles públicamente @. Este no está
989
+dado ni es evidente, sino que brota a través del reconocimiento entre
990
+creadores o a partir de entidades públicas de gestión de derechos. A
991
+diferencia de la \textsc{pi}, en los \textsc{bc} se supone que existe la libertad de uso,
992
+modificación, difusión y adaptación de las creaciones culturales sin
993
+necesidad de solicitar la autorización del autor o de realizar un pago.
994
+
995
+La definición es vaga. Tal como la \textsc{pi}, los \textsc{bc} sirven de término
996
+aglutinante de diversas clases de creaciones intelectuales a las que
997
+\emph{no se aplican} los mecanismos tradicionales de la \textsc{pi}. Una primera
998
+clase es el dominio público. Las creaciones disponibles en este dominio
999
+son aquellas que, una vez vencido el lapso de apropiación de alguna \textsc{pi},
1000
+pasan a este otro espacio donde «pueden ser libremente utilizadas por
1001
+cualquier persona» @. La gran mayoría de las obras dentro de los \textsc{bc}
1002
+forman parte de esta clase, hasta el punto en el que «dominio público»
1003
+se emplea como sinónimo de «bienes comunes». Los mecanismos de la \textsc{pi} no
1004
+aplican a estas creaciones por el simple motivo de que su periodo de
1005
+monopolio artificial ha caducado. Cabe resaltar que el dominio público
1006
+no es una cuestión «natural» o solo social sino que se constituye a
1007
+partir de los derechos y sistemas de la \textsc{pi}, como diversas leyes,
1008
+tratados o convenios pueden avalarlo @. Por este motivo, el dominio
1009
+público no es solo una cuestión de voluntad personal o colectiva: su
1010
+misma base fundacional y funcional requiere de un estado de derecho. De
1011
+lo contrario, no existe mecanismo jurídico o judicial que vele por su
1012
+conservación y aplicación. El nexo entre el dominio público y la \textsc{pi}
1013
+reside en que, al expirarse los derechos, la \textsc{pi} se traslada al «banco de
1014
+ideas» @ que representa el dominio público. Es decir, en este enfoque la
1015
+\textsc{pi} es «bien común potencial» cuya actualidad se realiza cuando el
1016
+monopolio caduca @.
1017
+
1018
+Otra de las grandes clases dentro de los \textsc{bc} es la propiedad pública. En
1019
+este sentido se trata de creaciones transmutadas en propiedad que no le
1020
+pertenecen a ninguna entidad privada. La propiedad pública tiende a
1021
+estar bajo el resguardo gubernamental aunque en varias ocasiones su
1022
+gestión es mantenida por organismos autónomos o comunidades. En otras
1023
+ocasiones su divulgación es tan frecuente y de amplio uso que se vuelve
1024
+innecesario erigir instituiciones u organizaciones. Este tipo de
1025
+propiedad está a disposición de todo el público. Se puede utilizar
1026
+libremente, como el dominio público. Sin embargo, por su interés
1027
+público, tienen un estado de excepción de los mecanismos tradicionales
1028
+de la \textsc{pi} @. De manera general hay dos tipos de «ideas» que no pueden ser
1029
+\textsc{pi} ---y que por ello no pueden formar parte del dominio público, aunque
1030
+sí de los \textsc{bc}---. Unas son las ideas comunes, tan generales que su
1031
+monopolio es poco útil @. Las ideas de una historia ambientada en el
1032
+medievo, de un vehículo eléctrico, de un logotipo que tenga los colores
1033
+de la bandera, de una botella con terminado mate o de la receta para
1034
+hacer tortillas son tan frecuentes que por pragmatismo es menos
1035
+problemático que nadie sea su dueño. Esto no impide que puedan ser
1036
+sujetas a \textsc{pi}; no obstante, para ello requieren cierto grado de
1037
+innovación @. El otro tipo son las ideas extraordinarias, aquellas tan
1038
+relevantes para el funcionamiento del mundo que su monopolio implica una
1039
+amenaza directa al ecosistema cultural @. Estas ideas pueden consistir
1040
+en descubrimientos acerca del mundo o en mecanismos que permiten su
1041
+sustento @. El teorema de Pitágoras o la teoría electromanética son
1042
+ejemplos de creaciones que muestran más sobre el mundo. Las columnas o
1043
+la rueda, por su parte, han sido pilares fundamentales para lo que
1044
+conocemos como «civilización» @. Además del estado de excepción de la
1045
+propiedad pública hay otras dos maneras de intentar distinguirla del
1046
+dominio público. En la primera rara vez se requiere la atribución a un
1047
+creador; en el último existe la restricción de rendir cierto respeto a
1048
+la autoría ---como el caso de los derechos morales---. O bien, se puede
1049
+decir que en la propiedad pública es de todos, mientras que el dominio
1050
+público ya no le pertenece a nadie.
1051
+
1052
+Existe una última clase en la que se conglomeran varias vertientes pero
1053
+con un mismo sentido. Se trata de la «\textsc{pi} renegada», esa clase de
1054
+creaciones intelectuales que, aunque en un ámbito legislativo son
1055
+consideradas \textsc{pi}, sus creadores o contexto impiden el funcionamiento de
1056
+los mecanismos tradicionales de la \textsc{pi}. Existen tres grandes grupos. Por
1057
+un lado está la «\textsc{pi} huérfana», aquella que se conoce su fecha de
1058
+creación pero se desconoce su creador. Luego se encuentra la «\textsc{pi}
1059
+descatalogada», la cual tiene identificados su fecha de concepción y su
1060
+creador, pero ---a diferencia de la primera--- no se encuentra
1061
+disponible. El último grupo comprende la «\textsc{pi} abandonada» mediante la
1062
+cual su creador de manera voluntaria permite su libre uso, por lo
1063
+general para hacer explícita su postura política ante la concepción
1064
+estándar de la \textsc{pi}. Estos grupos pueden relacionarse; por ejemplo, es
1065
+posible una \textsc{pi} que sea huérfana al mismo tiempo que descatalogada; o
1066
+bien, otra que esté descatalogada y abandonada. Cabe resaltar que esta
1067
+clase es de creación reciente, inducida principalmente por el
1068
+«robustecimiento» de las actuales leyes de \textsc{pi}. El incremento en los
1069
+periodos de monopolio artificial ha provocado que cada vez sea más
1070
+difícil localizar creaciones o creadores @. Además, para frenar el
1071
+«expansionismo» de la \textsc{pi} varias personas han lanzado iniciativas en pos
1072
+de una producción comunal cuya gestación y gestión se vuelve una
1073
+cuestión de política comunitaria en lugar del individualismo legalista
1074
+que supone la realidad actual de la \textsc{pi}.
1075
+
1076
+Los referentes más recientes de esta ola de defensores de los bienes
1077
+comunes son Richard Stallman y Lawrence Lessig. A mediados de los
1078
+ochenta, un joven programador llamado Stallman observó junto con otros
1079
+compañeros cómo las empresas tecnológicas estaban acaparando el código
1080
+que escribían @. Esto suponía un peligro al ambiente «libre» en el que
1081
+llevaban a cabo su trabajo @. Por este motivo, a mediados de esa década
1082
+publicó \emph{El manifiesto \textsc{gnu}} con lo cual se fundaba el movimiento
1083
+del \emph{software} libre. La «libertad» se establece a partir de una
1084
+«Regla de Oro» o «ética kantiana» la cual «me exige que si me gusta un
1085
+programa, lo debo compartir con otras personas a quienes también les
1086
+guste» @. Se trata de una reelaboración del imperativo categórico que en
1087
+este contexto se concretaba en cuatro libertades: de ejecución, de
1088
+estudio, de distribución y de modificación. Para que estas sean
1089
+satisfechas el usuario debe contar con el producto final ---los archivos
1090
+ejecutables también conocidos como código máquina--- junto con todo lo
1091
+que sirvió para su elaboración ---el código fuente---. Con el fin de que
1092
+esta iniciativa social y política también tuviera un respaldo jurídico,
1093
+se creó la licencia \textsc{gpl}. De esta manera se constituyen las licencias de
1094
+uso las cuales \emph{no se oponen} a la \textsc{pi}; en su lugar, la flexibilizan
1095
+al permitir un modo de gestión poco convencional.
1096
+
1097
+El énfasis en la «libertad» y a una «ética kantiana» provocó más de un
1098
+roce. Algunos integrantes del movimiento sostenían que su empleo era
1099
+irrelevante o arriesgado. Si al final lo que se buscaba era una
1100
+comunidad en donde el código fuese accesible, ¿para qué endosar este
1101
+objetivo a cuestiones éticas? Estas preocupaciones fueron discutidas y
1102
+no se pudo llegar a un acuerdo. En 1997 Eric S. Raymond publicaría el
1103
+ensayo «La catedral y el bazar». Este texto haría patente una ruptura
1104
+que se había estado cuajando durante unos años. Del movimiento del
1105
+\emph{software} libre se bifurcaría la iniciativa del código abierto.
1106
+Sin más lastre ético, esta iniciativa empezaba a operar de manera
1107
+autónoma. Desde sus comienzos y en la actualidad ambas vertientes
1108
+tienden a trabajar sin dificultades; son contados los casos en los que
1109
+la práctica se torne incompatible.
1110
+
1111
+Esta efervescencia dentro del desarrollo tecnológico no pasaría por
1112
+alto. A principios del nuevo milenio un abogado y académico de la
1113
+Universidad de Standford propondría un desplazamiento a la cultura más
1114
+«abierta». A partir de las influencias del movimiento del
1115
+\emph{software} libre, Lessig extrapolaría y generalizaría su estructura
1116
+para constituir lo que ahora se conoce por «cultura libre». Este tipo de
1117
+gestación cultural también pretende la creación de comunidades donde el
1118
+material esté disponible. Los creadores permitirían el uso de sus obras
1119
+sin recurrir a los mecanismos tradicionales de la \textsc{pi}. Los usuarios
1120
+tendrían derechos a modificarlas, distribuirlas, estudiarlas o
1121
+ejecutarlas sin un permiso explícito del creador. Para garantizar su
1122
+gestión, Lessig y otros elaborarían las licencias de uso Creative
1123
+Commons, para que los creadores tengan certidumbre jurídica ante esta
1124
+voluntaria flexibilización de los derechos de uso de sus creaciones. A
1125
+la par, dentro de la creación académica surgiría la iniciativa del
1126
+acceso abierto. En principio esta iniciativa pretende que la
1127
+investigación esté disponibles gratuitamente en internet, como puede
1128
+leerse en el «Budapest Open Access Initiative» @.
1129
+
1130
+Como se observa, para esta ala estas últimas décadas han sido de
1131
+agitación. Aquí solo hay una breve narración. Un estudio histórico
1132
+tendido todavía es necesario. No obstante, es posible observar que
1133
+varios proponentes de los \textsc{bc} tienden a percibirse desde un linaje
1134
+distinto al de la \textsc{pi}. Este imaginario ha creado la acuñación de términos
1135
+como el de «\emph{copyleft}», que supone una postura contrapuesta al
1136
+\emph{copyright}. Los \textsc{bc} distan mucho de ser homogéneos. Se hace
1137
+evidente en neologismos como «\emph{copyfarleft}» ---una vertiente
1138
+radical y crítica del \emph{copyleft}--- o «\emph{copyfight}» ---una
1139
+conflagración abierta en contra del \emph{copyright}, por lo general a
1140
+través de la piratería---, o con la popularización de la coletilla de
1141
+«radical». Esto refleja una polarización entre dos vertientes: los \textsc{bc} y
1142
+la \textsc{pi}.
1143
+
1144
+\chapter{¿Pelea por la herencia?}
1145
+
1146
+\noindent Teóricas como Barron han manifestado que la \textsc{pi} y los \textsc{bc} son dos momentos
1147
+en una misma estructura orientada a garantizar la libertad de autoría
1148
+para todos @. Otros como Moore han prestado más atención al traslado
1149
+entre una y otros al manifestar que los \textsc{bc} ---así como el «estado de
1150
+naturaleza»--- son estadios morales ha ser cambiados formalmente
1151
+mediante relaciones de propiedad @. Hughes prefiere denotar sus
1152
+similitudes ver a la \textsc{pi} como un bien común potencial @. Unos más como
1153
+Epstein concluyen que no hay manera de ir en contra del dominio público
1154
+@.
1155
+
1156
+Sin embargo, del parentesco no se deriva la fraternidad. Incluso de
1157
+manera jocosa podría declararse que en varios de los casos las riñas más
1158
+intestinas se dan entre familiares. Durante la velada entre
1159
+consanguíneos arriba ese pariente dispuesto a la trifulca. Para los \textsc{bc},
1160
+la \textsc{pi} ha puesto en peligro el ecosistema cultural al haber concebido a
1161
+los «anticomunes». Cuando los derechos exclusivos son tantos y
1162
+pertenecen a un sin fin de entidades, los costos para la alienación de
1163
+la \textsc{pi} se elevan hasta hacerla prohibitiva @. Los anticomunes se
1164
+engendrarían a partir de las actuales legislaciones de la \textsc{pi} y su
1165
+constante tendencia a la «expansión», «robustecimiento» o
1166
+«engrosamiento». No es que la \textsc{pi} mute en un perpetuo monopolio, sino que
1167
+el precio para su acceso, uso y disfrute está fuera del alcance para la
1168
+mayoría de la población. El acceso a la cultura sufre de una fisura en
1169
+las que el poder adquisitivo condiciona al libre tránsito. En este
1170
+sentido, pese a su legalidad, la \textsc{pi} se opone a los \textsc{bc}.
1171
+
1172
+La riña posee dos tendencias. En un sentido débil, algunos simpatizantes
1173
+de los \textsc{bc} critican las actuales legislaciones de la \textsc{pi} y su inclinación
1174
+«imperialista», pero no la niegan @. Al contario, proponen otros
1175
+mecanismos similares pero más flexibles para la gestión de derechos @.
1176
+Esta vertiente puede identificarse en personajes como Raymond o Lessig
1177
+@, o en políticas públicas en pos del acceso abierto, como la llevada a
1178
+cabo por Sci\textsc{elo} @. En un sentido fuerte hay quienes critican y rechazan
1179
+cualquier tipo de \textsc{pi}. Esta tendencia es común entre colectivos de
1180
+izquierda ---anarquistas, socialistas, comunistas, etcétera---.
1181
+
1182
+La \textsc{pi} surge de los \textsc{bc} para luego retornar. La necesidad de instituciones
1183
+jurídicas y judiciales para velar por la \textsc{pi} hace patente su
1184
+artificialidad, cuyo sustrato se deriva de los \textsc{bc}. Pese a esta
1185
+interdependencia, se declara una guerra de desgaste. Ambos bandos
1186
+dilapidan sus recursos sin poder visualizar un desenlace. Una hecatombe
1187
+donde, sin importar el resultado, los sistemas hegemónicos en la
1188
+economía y la política obtendrán una balanza positiva. Si los monopolios
1189
+se terminan por imponer, la acumulación de capital se llevará a cabo
1190
+desde redes nítidas de trasferencia de la riqueza. Si la correctud
1191
+política apoya la flexibilización, se abrirá la puerta para nuevas
1192
+bonanzas económicas cuyo fundamento yace en la apertura de la
1193
+información. Estos sistemas quedan sin cuestión e incluso terminan por
1194
+reforzarse.
1195
+
1196
+En la crítica a la \textsc{pi} o a la propiedad privada existe la predisposición
1197
+a pasar por alto la crítica a los \textsc{bc}. En el caso más extremo incluso se
1198
+considera que la apuesta por este tipo de bienes es la panacea ante el
1199
+embate cada vez mayor y más complejo de los sistemas de \textsc{pi}. Como
1200
+consecuencia se pierde de vista que esta cruzada tiene objetivos
1201
+paradójicos.
1202
+
1203
+Los defensores de los \textsc{bc} apuestan por la apertura de la información. Sin
1204
+embargo, no existe consenso sobre el grado o las medidas para llevarla a
1205
+cabo. Si la apertura es parcial se explicitaría una relación y
1206
+dependencia recíproca entre la \textsc{pi} y los \textsc{bc}. El conflicto sería una
1207
+tensión entre dos polos mediado por un espectro de posiciones que se
1208
+inclinan hacia uno u otro extremo. Si en su lugar se busca una completa
1209
+apertura de la información, existe la exigencia de hacer público los
1210
+registros médicos o bancarios y demás información privada
1211
+---fotografías, documentos, mensajería, etcétera---. De manera general
1212
+implica la dilución de la esfera privada. De modo particular se traduce
1213
+en la posibilidad de que otras entidades usen la información personal
1214
+sin necesidad de autorización. En el estado actual de las cosas esto
1215
+genera el peligro de un uso indebido o perjudicial, ya que se puede
1216
+emplear para un sin fin de intereses económicos, políticos o militares.
1217
+
1218
+Los simpatizantes de la apertura de la información tienden a apoyar los
1219
+derechos de privacidad @. Esto hace pensar que el supuesto conflicto no
1220
+descansa sobre el interés de una total apertura, sino solo de aquellos
1221
+elementos que se consideran de interés público. Una llana negación de la
1222
+propiedad se vuelve incompatible con el objetivo de establecer un reino
1223
+de los \textsc{bc}. Desde una postura débil la propiedad está implicada. En un
1224
+sentido fuerte los \textsc{bc} están obligados a proponer un nuevo ecosistema
1225
+cultural que con probabilidad será incompatible con los sistemas
1226
+económicos y políticos que privilegian a la propiedad. De no darse
1227
+ningún caso, el triunfo de los \textsc{bc} sería una victoria pírrica.
1228
+
1229
+Hasta este punto, el supuesto conflicto parece sugerir que la \textsc{pi} ha sido
1230
+un chivo expiatorio. Se reconocen los síntomas de un malestar en la
1231
+cultura. En la indagación por una respuesta la \textsc{pi} encaja con cierta
1232
+evidencia que la hace culpable. Sin embargo, la prueba de mayor peso es
1233
+la tensión que genera su «expansionismo» y no a esta por sí sola. Si
1234
+entre simpatizantes de ambos bandos se reconoce la importancia del
1235
+ecosistema generado en la dinámica de la \textsc{pi} y los \textsc{bc}, ¿por qué se
1236
+concibe un conflicto entre ellos? ¿No será una disputa de componentes
1237
+que influyen en su formación y que terminan por afectar a nuestra
1238
+herencia cultural?
1239
+
1240
+\printbibliography
1241
+
1242
+\end{document}
1243
+% END THE DOCUMENT